Cada uno de nosotros tiene un ángel. Un guardián que nos observa. No podemos saber qué forma puede tomar. Un día, un viejo… al siguiente, una niña… Pero no dejes que te engañen las apariencias: puede ser tan feroz como un dragón. Sin embargo, no está aquí para pelear nuestras batallas. Sólo para susurrar en nuestros corazones. Recordándonos que somos nosotros, cada uno de nosotros quien tienen el poder sobre el mundo que creamos.

Puedes creer que los ángeles no existen. Convencerte a ti mismo que no son reales… Sin embargo, ellos aparecen en los lugares más extraños y en los momentos mas insólitos. Pueden hablar a través de cualquiera, incluso, si es necesario, a través de demonios. Desafíandonos, retándonos a pelear…

Deja que el dolor desaparezca. Deja que el sufrimiento desaparezca. Deja que la culpa desaparezca. Ahora imagina como sería. El mundo que conoces puede ser un lugar tan real como cualquier sufrimiento.

Y entonces, creí que ya era hora de cortarlo… Ese hilo que nos unía, cada vez tenia mas nudos, se tensaba y enredaba cada vez mas… Sabía que por mi bien, debía hacerlo…

Y entonces, creí que ya era hora de cortarlo… Ese hilo que nos unía, cada vez tenia mas nudos, se tensaba y enredaba cada vez mas… Sabía que por mi bien, debía hacerlo…